Recetas

MUHALLABIA VEGANA, sin disyuntivas

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Por Tamar Meneses/QUEENENSALADA

A estas alturas de mis colaboraciones con El Costurero, ya os habréis dado cuenta que el Mediterráneo me tira mucho gastronómicamente hablando… aunque también siento curiosidad y practico otras latitudes gastronómicas.

En esta orilla del Mediterráneo solemos pensar que dicho término sólo se refiere a países europeos, solemos obviar (imagino que por sentirnos en cierta manera el centro del mundo) la otra orilla. Y esto no es sólo un triste equívoco político, o una fórmula ya enquistada en nuestra cabeza por siglos de chovinismo meridional, en gastronomía, que es a fin de cuentas de lo que hablamos aquí, empezamos ahora a descubrir esa otra orilla, habiéndola tenido tan cerca, geográfica y culturalmente.

En nuestras casas, si eres aficionado a la cocina, empiezan a aparecer libros de recetas de Oriente Medio, y empezamos a ver en nuestros supermercados (porque estoy hablando del día a día, no de la gastronomía profesionalizada) especias e ingredientes hasta ahora raros.

Es de alguna manera reveladora esta circunstancia precisamente en este momento de inquietud, de terribles acontecimientos de algunos de nuestros vecinos de mar. Puede que de alguna manera, subconscientemente, estemos dando apoyo a la mejor cara de un Mediterráneo global. Uno nunca sabe lo que hay realmente detrás de una, quizás no tan superficial, moda.

La Muhallabia es un postre clásico, básico, de la gastronomía de un buen montón de países del ámbito mediterráneo. Turquía, Chipre, Grecia, Líbano, Siria, Palestina, Jordania o Israel tienen sus versiones de este postre, que viene a ser tan de estar por casa como nuestras natillas, aunque algo más compactas.

Yo descubrí la Muhallabia hace muchos, muchos años, siendo una niña, en un restaurante Libanés de la mano de mi abuela que adoraba este postre. Quizás es por eso que mi versión siempre tiende a buscar ese origen. Además de que la cocina libanesa es una de mis favoritas.

Mi receta de hoy la contemplo con leche de almendras por profundizar más en el rasgo mediterráneo incluyendo a la almendra, pero podría ser de cualquier leche, vegetal o animal.

Sólo os voy a decir que cuando la pruebas te estás comiendo un trozo de jardín mediterráneo en primavera, es absolutamente embriagador, ligero… el remate perfecto para una comida feliz.

Ingredientes para 4 personas:

½ litro de leche de almendras (o cualquier leche que tengas a mano)

50 gr. de azúcar o el endulzante que decidas

3 cucharada sopera de almidón de maíz1

1 cucharada sopera de agua de azahar

½ cucharadita de agua de rosas

Pistachos tostados sin sal y pétalos secos de rosa para acompañar.

Antes de pasar a la receta de la Muhallabia tengo que comentaros una cosa sobre leches vegetales: aunque podéis hacer esta receta con leches, vegetales o no, de supermercado, (que son fantásticas y yo las consumo muchísimo) yo os recomiendo que si la queréis hacer tal como yo os presento aquí, la hagáis con leche de almendras hecha en casa. Es muy, muy sencillo, con mucho más sabor, y se comporta mejor para la realización de postres, porque si miráis el porcentaje de almendra en las leches comerciales veréis que es muy escaso. Dicho esto, he de deciros también que si decidís hacerla con leche de soja, o de coco, podéis hacerla sin problemas con una leche comercial.

Para hacer leche de almendra sólo tenéis que dejar en remojo unos 150gr. de almendras, crudas o tostadas (no fritas) toda una noche. El sabor de la leche de almendras tostadas es más intenso, pero igualmente riquísimo. Al día siguiente las retiráis del agua y las pasáis por la batidora con un litro de agua mineral o filtrada. En un recipiente coloca un colador, y sobre el colador un paño de algodón. Vierte el contenido de la batidora poco a poco para que el paño filtre el líquido y retenga los restos de almendra, aprieta bien el paño para sacar el máximo de leche. Obtendrás más cantidad de la que necesitas para la receta, así que disfrútala como te apetezca.

Disuelve muy bien el almidón de maíz en una tacita de la leche de almendras. El resto del medio litro de leche lo ponemos a calentar a fuego medio y le añadimos todos los ingredientes, menos los de acompañar, incluyendo la taza de leche con almidón.

Remover con una cuchara de madera todo el tiempo la mezcla y esperar hasta que se quede pegado al dorso de la cuchara. Entonces sacar del fuego y verter en cuatro tazas, o el cacharro que elijas.

Mete las tazas en el frigorífico por lo menos una hora y media antes de comer, en ese momento espolvorear con pistachos que habremos machacado y los pétalos de rosa secos medio triturados.

Originalmente la Muhallabia se hacía con harina de arroz, dándole una textura muy agradable, quizás más ligera que esta versión, pero quería traeros algo sencillo, rápido, y con un resultado ya espectacular.

En centros de alimentación china venden bolsas de rositas secas para hacer té. Ciertamente no aportan mucho sabor, pero son preciosas.

La Muhallabia puede tener muchísimos acompañamientos: almendra tostada, coco rallado, miel de algún sabor especial, sirope de granadas, etc. Yo la he comido con muchos acompañamientos y la versión que más me gusta es la clásica, con pistachos.

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Conscientemente mediterránea y más castiza de lo que me gusta reconocer. Adoro el buen vino, y si no existiera el jamón ibérico, sería vegetariana.
Procuro tener siempre flores y caminar por la parte soleada de la calle.
Vivo con una curiosidad sana por casi todo.
No concibo la vida sin compartirla con animales.
Tranquila. Imaginativa. Realista.
No soy de lágrima fácil, tampoco de abrazo.
Me esfuerzo en ser viajera, no turista. Odio el trayecto.
Con la báscula y el despertador firmé hace tiempo un armisticio.
Amiga de lo sencillo. Enemiga del triste, del gris, del tibio.
Habladora, observadora, no me gusta nadar y guardar la ropa.
No soy perfeccionista, pero me gusta hacer lo correcto.

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