Recetas

Spanakópitas, sabor de verdad o (casi) lo mismo

SPANAKOPITAS
Por Tamar Meneses/QUEENENSALAD

A mí no me gusta obsesionarme en la cocina, y creo, que para que la gente se anime a cocinar más y mejor, los que enseñamos recetas debemos ser mucho más cuidadosos con este tema, debemos dar facilidades y no hacer que una lista de ingredientes rarísimos, o técnicas dificilísimas, acaben por frustrar el hacer una receta.

Dicho esto también es verdad que cierta dosis de exotismo muchas veces sirve para que el plato nos entre por los ojos y nos divierta hacer algo diferente.

Hoy os traigo una receta griega, una de esas comidas rápidas, de puesto de venta callejera que tanto se dan en los países algo orientalizados como Grecia.

La gastronomía griega es de las más queridas para mí. Cuando empecé a volar, gastronómicamente hablando, y a querer desarrollar mi creatividad en la cocina más allá de lo que conocía, empecé por Grecia. Dieta mediterránea, sabor, color, buen producto y un punto exótico por su cercanía y su azaroso pasado ligado a oriente próximo.

Habiendo dicho en la primera línea que uno no se debe obsesionar mucho en la cocina, he de deciros que he mentido. O mejor dicho, yo sí me obsesiono, pero no pretendo que los demás lo hagan, y por eso siempre trato de dar alternativas a mis obsesiones.

Casi todos los ingredientes que componen la receta de hoy son más o menos adaptables, sustituibles por otros productos más fáciles de encontrar,  o sencillamente más cómodos:

Espinacas congeladas por las espinacas frescas. Sí, se puede sustituir, pero el sabor de la espinaca fresca es otra cosa… Pero se puede sustituir sin problema.

Eneldo seco por eneldo fresco. Claro que se puede sustituir, pero cuando podáis y las tengáis disponibles usad siempre hierbas frescas. Aquí sí que hay una diferencia de sabor importante. Además, las hierbas secas, envasadas no se sabe cuándo, tienden a perder potencia.

Queso tierno o de cabra, por queso feta. También lo puedes sustituir, aunque el queso feta es bastante salado y como mucho carácter, así que si lo sustituyes por otro debes equilibrar la sal en la receta. Yo además intento comprar siempre feta griego, algo que no debería ser difícil, pero que lo es. La mayoría del queso tipo feta que se vende en España está fabricado en Europa del norte, y que queréis que os diga, me daría mucha rabia ir a Grecia y encontrar que se vende un queso tipo manchego hecho en Dinamarca.

Pasta filo. Esto no, para hacer spanakópitas es necesario pasta filo. Si se hacen con otro tipo de masa serán empanadillas de espinacas con queso, que serán muy ricas, seguro, pero no serán spanakópitas. La pasta filo es ligera, muy ligera, y crujiente, súper crujiente.

Cuando los ingredientes de una receta os desanimen, pensad, quedaos con la esencia y poned la imaginación al servicio de vuestra mesa… no os rindáis. Y si decidís obsesionaros, hacedlo por algo que valga la pena, como lo es vuestra alimentación, vuestra salud y vuestras ganas por un verdadero bienestar.

ESPINACAS

SPANAKOPITAS

1 paquete de masa filo

1 buen manojo de espinacas frescas

1 cebolla mediana

100 gr. de queso feta

3 cucharadas soperas de eneldo fresco bien picado

3 cucharadas soperas de perejil fresco bien picado

2 huevos

Aceite de oliva

Cortar la cebolla bien menudita. Trocear las espinacas y lavar, dejándolas algo húmedas.

En una sartén con un poco de aceite pochar un poco la cebolla y añadir las espinacas, dándole vueltas para que vayan pillando calor y se ablanden un poco, no demasiado. Retirar del fuego y dejar enfriar.

Una vez frías, pasar a un bol, añadirle el queso feta bien desmenuzado, el eneldo, el perejil y los huevos batidos, mezclando todo muy bien.

Precalienta el horno a unos 190º.

Humedecer un trapo de cocina limpio y extender sobre la encimera o superficie de trabajo. Abrir la masa filo y disponer sobre el trapo limpio. Si no habéis utilizado nunca masa filo veréis que se compone de multitud de láminas muy finas. Mantén todas las capas juntas pero desplegadas, y corta longitudinalmente tiras de la masa como del ancho de una mano. Vamos a trabajar con una de las tiras, así que deja el resto de masa en el trapo húmedo, tapando la masa por encima también.

De la tira que hemos escogido separa todas las laminitas finas que la forman, engrásalas un poco pincelándolas con aceite de oliva. Coge una cucharada sopera de la mezcla de espinacas y ponla en el extremo inferior de cada tira.

Ahora coge una de las esquinas inferiores de la tira y dóblala sobre si misma formando un triángulo, vuelve a hacerlo y repítelo tantas veces sea necesario hasta que toda la tira de filo sea un triángulo y no sobre nada…

¿Algo complicado? Aquí hay un diagrama

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Dispón los triángulos acabados en una bandeja de horno con papel de hornear, vuelve a pincelar levemente de aceite el exterior de los triángulos. Las spanakópitas deben quedar en una sola capa, aunque no tienes que dejarles holgura pues la pasta filo no crecerá al hornearse.

Sigue haciendo más triángulos hasta que se termine la mezcla de espinacas.

Cuando tengas la bandeja completa métela en el horno durante 15-18 minutos, o hasta que veas las spanakópitas doraditas.

Sácalas del horno y mantenlas calientes envolviéndolas en un paño hasta que termines de hornear todas las que tienes en espera. O bien, vete sacándolas por tandas para su degustación nada más sacarlas del horno.

Las spanakópitas están en su máximo explendor al sacarlas del horno y dejar que se enfríen un poco (lo justo para no quemarnos la lengua). Si nos sobran y queremos disfrutar de ellas al día siguiente debemos conservarlas también en un trapo bien cerrado, pero transpirable, para que no pierdan el crujiente de su masa. Comerlas frías o templarlas un poco en el horno es ya tu decisión.

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Escrito por:
Conscientemente mediterránea y más castiza de lo que me gusta reconocer. Adoro el buen vino, y si no existiera el jamón ibérico, sería vegetariana.
Procuro tener siempre flores y caminar por la parte soleada de la calle.
Vivo con una curiosidad sana por casi todo.
No concibo la vida sin compartirla con animales.
Tranquila. Imaginativa. Realista.
No soy de lágrima fácil, tampoco de abrazo.
Me esfuerzo en ser viajera, no turista. Odio el trayecto.
Con la báscula y el despertador firmé hace tiempo un armisticio.
Amiga de lo sencillo. Enemiga del triste, del gris, del tibio.
Habladora, observadora, no me gusta nadar y guardar la ropa.
No soy perfeccionista, pero me gusta hacer lo correcto.
Trabajé en 1000 cosas, pero paré y ahora camino por nuevos escenarios.
También tengo defectos… Pero esos los guardo para otro día

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